Un post atrás hablé del Metaverso y de su posible impacto en nuestra forma de convivir y relacionarnos.
Hoy voy a diseccionar las posibilidades del Metaverso, haciendo énfasis en tres fenómenos que están emergiendo y pueden integrarse a él para configurar la nueva realidad a la que nos enfrenta: el NFT (Non Fungible Token), la Web3 y la Economía de los Creadores (“the creator economy”, en inglés, para que lo busquen).
Comencemos por lo general. El Metaverso es un ecosistema de experiencias constituido por mundos virtuales interconectados. Estos mundos pueden ser redes sociales, plataformas de juegos, sitios de contenidos, crowdfundings, plataformas de ecommerce, plataformas de educación, de apuestas, medios de comunicación, entre tantas más. En él conviven experiencias virtuales en el mundo digital y en el físico: esto quiere decir que, con los dispositivos adecuados, lentes, audífonos, sensores en la ropa, en los artefactos electrónicos, en la casa o en los espacios públicos, lo que vemos en el mundo físico podremos vincularlo al digital y extender la experiencia. En este vasto mundo se abrirá un enorme campo de oportunidades que puede estar apuntalado por la llamada Web3.
La Web3 parece ser la siguiente etapa evolutiva de internet conformanda, entre otros, por el blockchain y las criptomonedas por un lado y, por otro, por las comunidades de creadores. La Web3 promueve la descentralización, la independización de internet de los “centros de poder” como Meta, Microsoft, Alphabet o Apple. La Web3 nace de la idea que internet debería dar espacio a la creación de herramientas y uso de diferentes posibilidades de comunicación tal como sucedió a fines de los ochenta y en los años noventa, cuando cada persona que tenía una PC podía crear algo usando el sistema DOS. En tensión con esta idea están los recursos, las capacidades y el conocimiento de las grandes empresas, hoy cada una convertida en un estándar en su categoría y muy superiores a lo que puedan hacer iniciativas independiente entusiastas pero sin recursos. Parece ser que las soluciones blockchain están destinadas a crear soluciones a todos y la Web3 será una mezcla entre su ideal y la realidad. Entonces, ¿dónde se encuentra la oportunidad? en la llamada Economía de los Creadores (The Creator Economy, según su nombre en inglés).
La Economía de Creadores es aquella centrada en las personas y organizaciones que proponen soluciones y contenidos y que necesitan proteger su propiedad intelectual para monetizarla. En un primer alcance se refiere a aquellos que se han convertido en celebridades por los contenidos que han creado. También están los creadores que sustentan sus actividades en plataformas de crowdfunding como Kickstarter, Indigogo o Patreon. En este sentido, el blockchain se convierte en una solución cuando se aplica como un NFT.
Cuando uno tiene una moneda de cambio, como un billete de un dólar, este billete puede ser intercambiado por otro billete de un dólar y el valor se mantiene intacto. En el caso de los NFT, como lo indica su nombre (Non Fungible Token) “la moneda” asignada a un bien, no puede ser intercambiada por otra. Parafraseando el ejemplo publicado en Warc para explicar el punto, piensa en las pulseras del primer festival de Coachella, que aún se revenden entre los aficionados: el propio Coachella no está cosechando nada de ese valor de venta futuro, pero si lo lleva a un NFT, el organizador del evento estará sentado en una mina de oro. Imagina que quien produce un NFT por artefacto se guarde en el “monedero digital” de quien lo compra. El valor por derecho de autor se mantiene en el futuro por cada transacción que se realice. Lo mismo sucede con los originales y las copias, la copias serán copias y el original mantendrá su status, porque sólo le pertenecerá a quién lo haya comprado como tal. Imagina a La Mona Lisa, o la polera de Rafael Nadal usada en la final del Abierto de Australia. Ambas son únicas y pueden haber muchas copias, pero el valor original podrá ser protegido por un NFT que la garantiza.
Para la Economía de Creadores un NFT es sinónimo de garantía de origen y ese valor puede incrementarse en el tiempo para quien lo adquiere. Jack Dorsey, el fundador de Twitter, vendió su primer tuit en casi 3 millones de dólares como un NFT. La obra del artista gráfico digital Beeple se vendió en más de 60 millones de dólares a través de la casa de subastas Christie´s. Quienes pagaron por ello, son dueños de los originales.
Las consecuencias en el Metaverso son enormes. En una tensión por dar espacio a los creadores, por desintermediar el poder de los grandes conglomerados y a la vez de integrar los diferentes mundos, quizás los NFT´s sean la solución para quienes desarrollan algo original y que, en el flujo por esos mundos, la propiedad de ellos les sea reconocida y pagada y, a la vez, los incentive a seguir creando más y mejores cosas.
Me basé en las siguientes fuentes:
Foto de @beeple: DISNEYWORLD https://www.instagram.com/p/CWNBjEbrzUQ/
Marketingmov: https://marketingmov.com/el-metaverso-que-es-y-que-desafios-nos-plantea/
The Economist: https://www.economist.com/business/2022/01/29/will-web3-reinvent-the-internet-business
Warc, What the NFT revolution means for brands, Sarah Salter, https://www.warc.com/content/article/warc-exclusive/what-the-nft-revolution-means-for-brands/142514